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Home Entrevista a Héctor Bracho, responsable territorial de los Laicos Consagrados de Europa y Chile

Entrevista a Héctor Bracho, responsable territorial de los Laicos Consagrados de Europa y Chile

Entrevista a Héctor Bracho, responsable territorial de los Laicos Consagrados de Europa y Chile

Recientemente designado responsable de los Laicos Consagrados para el territorio de Europa y Chile, Héctor Bracho estuvo de visita en nuestro país hace algunas semanas y nos contó de su vida y de los desafíos del Regnum Christi para los próximos años.

Héctor nació en septiembre de 1959 y fue hijo único por 11 años hasta que nació su hermana, de la cual cuenta muy orgulloso es su padrino. Se consagró a Dios en el Regnum Christi en 1979 y en 1980 hizo sus Promesas Solemnes. Estudió Economía en el ITAM, Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana y Teología en la Pontificia Universidad Santo Tomás.

 

Ha trabajado apostólicamente en Generación Empresarial en Europa; en el territorio de Monterrey como director de centro educativo desde 1998 a 2007; en el territorio de Brasil como director de sección de jóvenes y desde 2011 a 2013 fue asistente para los centros educativos en el territorio de México.

 

A partir de este año, es responsable territotial de los Laicos Consagrados de Europa y Chile con sede en Madrid, donde estudiará un doctorado y colaborará en la pastoral de la Universidad Francisco Vittoria.

 

 

¿Cómo conociste el RC?

En una fiesta conocí unos amigos que me invitaron a una charla de valores humanos y me sentí muy atraído por el ambiente: vi jóvenes como yo, que vivían la caridad y el respeto en forma natural. Eso me llevó a entender que no había por qué tener vergüenza de vivir esa serie de valores positivos que yo tenía, al contrario, eso daba como resultado una amistad mucho más rica que la que yo tenía con mis compañeros de clases. Ese vínculo me cambió como persona.

 

 

¿Cuándo decidiste que lo tuyo era vocación religiosa?

 

En 1977, a los dos años de haberme incorporado al RC, ya tenía inquietud vocacional; en 1979 me incorporé a la vida consagrada, manteniéndome en casa de mis padres, porque mi papá no lo entendió, lo que fue una prueba muy dura que me llevó a cuestionarme aún más. Gracias a esto, pude comprender que lo yo estaba viviendo no era por razones humanas, sino que había una razón de fe experiencial por la cual yo estaba optando. Fue un acto de confianza en Dios, era una felicidad que yo no conocía.

 

 

 

¿Cómo definirías el rol de los Laicos Consagrados en el RC y en el mundo actual?

 

El proceso de revisión nos hizo reconocer nuestra identidad con mayor claridad. Entendimos que no queremos perder nuestra raíz de laico del RC y que nuestra vocación nos permite ser enviados a lugares donde el sacerdote no puede actuar,  sin las restricciones que puede tener la vida religiosa en el mundo. Es muy hermoso aprender a ver a Cristo como Laico Consagrado.

 

 

¿Qué otros temas definieron en la etapa iluminativa?

 

Actualmente tenemos Votos, que antes llamábamos promesas, pero nos dimos cuenta que es con Dios con quien nos comprometemos, por lo tanto lo nuestro son Votos. Lo que también es importante es distinguir entre votos públicos y votos privados; el voto de los LC es público y su obediencia se debe a la estructura pública de la Iglesia; nuestro voto en cambio, es privado, ya que no llevamos externamente el símbolo de que somos consagrados a Dios, salvo por el anillo.

 

 

 

¿Cuál crees fue el mayor fruto del proceso de revisión?

 

Desde hace cuatro años cuando comenzamos este proceso de renovación espiritual,  hemos entrado en una relación más profunda con el resto del RC. Por muchos años tuvimos el mismo estatuto de vida que las Consagradas, pero ahora reflexionando más a fondo, hemos reconocido que no somos tan iguales y que necesitamos un estatuto distinto. Hemos comprendido también que más importante que la uniformidad, es la unidad, que es obra del Espíritu Santo: es El quien genera la comunión, donde hay espacio a la diversidad de opiniones y a la complementariedad. Antes la mirada era muy de acatar y cumplir. Hoy, en cambio, hay más apertura y libertad y se trata de crecer en el uso de esa libertad con sentido y responsabilidad, no para dividirnos, sino para que el mismo RC cumpla la misión que Cristo quiere en la Iglesia y no la que nosotros podríamos imaginarnos.

 

 

¿Qué desafíos espera a los Laicos Consagrados?

 

Buscamos seguir profundizando espiritualmente nuestra identidad, para ser congruente con ella y ver qué debemos de hacer en el mundo. Actualmente no estamos involucrados en política, pero sí trabajamos en empresas externas y también dentro del RC. Lo nuestro es transformar el trabajo en apostolado. Debemos retomar el ambiente vocacional del movimiento según fue dado a cada miembro.