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Home ENTREVISTA| Padre José Alberto de la Garza, L.C.,: 25 años al servicio de Cristo y de las almas

ENTREVISTA| Padre José Alberto de la Garza, L.C.,: 25 años al servicio de Cristo y de las almas

ENTREVISTA| Padre José Alberto de la Garza, L.C.,: 25 años al servicio de Cristo y de las almas

El 25 de noviembre el P. José Alberto de la Garza renovó sus promesas sacerdotales en una misa en la Iglesia de la Sagrada Familia en Lo Barnechea. Los Legionarios de Cristo, sus amigos y miembros del Regnum Christi lo acompañaron en esta emocionante celebración eucarística que sirvió para agradecer como familia espiritual y cuerpo apostólico por su amor a Cristo, su vocación al servicio a las almas y su labor evangelizadora en los hombres y en la sociedad. Tras 25 años de su ordenación sacerdotal, el Padre José Alberto nos habla sobre su recorrido apostólico en el movimiento, la relevancia de las vocaciones sacerdotales y el rol de los sacerdotes en este momento de crisis en la sociedad chilena.

 ¿Cómo conoció a la congregación de los Legionarios de Cristo?

“Mi ciudad, Saltillo, México, fue la tercera ciudad en el mundo en tener un colegio legionario, pero yo no estudié ahí. Sin embargo, una tía de mi mamá, Flora Barragán, fue la bienhechora que en los años 50 financió la construcción del primer colegio que tuvo la Legión, el Cumbres de México, así que en mi familia los legionarios eran bien conocidos.  Posteriormente cuando estaba en la media, comencé a tratar más directamente con algunos legionarios que se dedicaban al acompañamiento de jóvenes con inquietud vocacional”.

¿Cómo fue el llamado a convertirte en sacerdote? Y, ¿por qué convertirse en sacerdote en esta congregación?

“En un primer momento me sentí atraído hacia la vida religiosa, es decir a seguir a Jesucristo formando parte de una comunidad. Después fui comprendiendo que Jesús me llamaba además a ser sacerdote. Me atrajo el estilo de los legionarios, el trato fraterno que había entre ellos, su entusiasmo y el hecho de que buscaran seguir a Jesús de un modo radical y alegre”.

¿Cuándo fue su ordenación sacerdotal? ¿Qué recuerdo tiene de ella?

“Fui ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1994, en la Ciudad de México, junto con un grupo grande de compañeros. Recuerdo que estaba feliz pero nervioso, y en realidad comencé a “disfrutar” ser sacerdote hasta pasados unos días, cuando la celebración de la Misa ya no requería el esfuerzo para estar atento a todos los detalles del ritual”.

¿Qué representan para usted o que sentimientos tiene de cumplir 25 años de vocación sirviendo a Cristo como su apóstol en este mundo?

“El día de mi aniversario procuré pasar un buen tiempo a solas, reflexionando, haciendo un examen. Me alegra mucho lo que Dios ha hecho por mi medio en estos años, pero también me apena haber sido muchas veces obstáculo para la acción del Señor, haber empañado su imagen con mi egoísmo, pequeñez de miras, temores… Y por eso pido a Jesús la gracia de que me siga convirtiendo”.

¿Cuáles han sido los otros destinos en que ha colaborado? ¿En qué funciones se ha desempeñado allí?

“Durante dieciocho desempeñé una función que se llamaba “Asistente para la vida religiosa”. Es un cargo que ya no existe en la Legión. Consistía en ayudar al director territorial en el acompañamiento de las comunidades de legionarios. Primero estuve 14 años ayudando en Europa, y mi residencia oficial estaba en Madrid, pero me pasaba todo el tiempo visitando otras comunidades. Después desempeñé el mismo cargo en Sudamérica durante dos años, residiendo en Sao Paolo, Brasil; fue entonces que conocí Chile por primera vez y me gustó mucho. Luego lo desempeñe por otros dos años, de vuelta en Europa, residiendo en Cracovia. Y en 2013 fui destinado a Chile para apoyar en las secciones de adultos del Regnum Christi, y aquí he permanecido, con un paréntesis de nueve meses en Roma ayudando como formador en nuestro seminario”.

¿Qué tan importantes son las vocaciones sacerdotales para nuestra congregación y para la Iglesia Católica en Chile en el contexto de crisis que se encuentra?

“El sacerdote hace presente a Jesús, sobre todo por los sacramentos de la Eucaristía y del perdón. Jesús se acerca a las personas por medio de este instrumento, a pesar de sus defectos y limitaciones humanas. Además, hace presente su mensaje por medio de la predicación. Y lo hace presente como pastor que guía al rebaño. Si consideramos que en nuestra sociedad hace falta que Cristo esté más presente, para iluminar con su mensaje y para revelar a las personas el amor infinito que Dios les tiene, deducimos la importancia y necesidad de las vocaciones sacerdotales”.

¿Cómo pueden apoyar los sacerdotes de la congregación a los chilenos en este contexto de crisis social?

“Apoyaremos de verdad si ayudamos a tener presente el Evangelio, las enseñanzas de Jesús, sus promesas. Si apuntamos hacia el cielo, hacia los bienes definitivos y eternos, que son los que merecen nuestra mayor preocupación y los únicos que dan verdadera paz. Y si recordamos sin cansancio que la ley fundamental del cristiano es el amor, y que Jesús quiere ser amado en  cada persona, sobre todo en los más débiles e indefensos, así como en nuestros mismos enemigos”.

¿Qué mensaje le daría a la comunidad del Regnum Christi en nuestro país?

“Los animo a aprovechar la nueva etapa que estamos viviendo en el Movimiento para renovar la conciencia de nuestra misión, y a ser  generosos en cumplirla, colaborando en la evangelización de nuestra sociedad. ¡Jesús quiere llegar a todos! No perder de vista lo que tanto repite el Papa Francisco: todo bautizado, además de discípulo de Cristo, también ha de ser misionero. ¡Experimentemos todos el gozo de servir a Jesucristo!  También les pido orar por los sacerdotes, para que nos abramos a la gracia y demos cada día un testimonio más creíble de Cristo vivo y de su amor por cada persona”.