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Home MISIONES | La urgencia de llevar a Cristo a los demás, testimonios de los misioneros RC

MISIONES | La urgencia de llevar a Cristo a los demás, testimonios de los misioneros RC

MISIONES | La urgencia de llevar a Cristo a los demás, testimonios de los misioneros RC

Nuestros 1.500 misioneros RC atendieron el llamado a misionar que hizo el Papa Francisco en su reciente visita a nuestro país. En diferentes localidades y comunidades de nuestro territorio apoyaron el trabajo de las parroquias, compartiendo la alegría de la palabra de Cristo y volviendo con sus corazones llenos de alegría y esperanzados de que todas las semanas sean como Semana Santa, donde abunde la oración, reflexión y entrega a los demás. Algunos de ellos quisieron compartir sus hermosos testimonios con nosotros.

El Papa Francisco en su visita a nuestro país invitó a los jóvenes a llevar a Jesucristo de manera urgente a las personas que no lo conocen. Las misiones de Semana Santa fueron una respuesta a ese llamado del Santo Padre. Más de 1.500 misioneros del Regnum Christi de los colegios Cumbres, Everest, La Cruz, San Isidro, Highlands y Mano Amiga y sus apostolados Fuego, Juventud, Color y Familia Misionera salieron al encuentro de los habitantes de localidades como Limache, Puente Alto, Los Andes, María Pinto, Champa, Teno, Curacaví, Chocalán, Marchigüe y Olmué. Estas personas apoyaron el trabajo de las parroquias en estas localidades, llevaron la alegría de Cristo a esos rincones del país y volvieron renovados al compartir su fe con estas comunidades que los acogieron con mucha alegría y esperanza. Algunos de ellos quisieron compartir sus testimonios con nosotros…

P. Gastón Vicuña, LC. (Fuego y Juventud Misionera Las Condes) – Los Andes

“Tuvimos experiencias muy bonitas porque los chicos que participan en estas misiones van a misionar. ¡Fueron unas misiones breves pero muy intensas! Se vivieron todas las celebraciones de la Pasión del Señor, hubo mucho tiempo de convivencia y de intensa reflexión entre los misioneros, de adoración eucarística y de acompañamiento a las personas de la zona. Los chicos que fueron a misiones tuvieron experiencias fuertes, ya sea por un encuentro más cercano con Dios o con la realidad de los habitantes del sector, que les ayudaron mucho al volver a su diario vivir. Fue una experiencia muy positiva que muchos repetirán y que invitarán a sus amigos a participar. Fue una experiencia que les ayudó a crecer en su fe, en donde tuvieron oportunidades para hablar de su fe, a veces con personas de otros credos, que les ayudaron a plantearse temas que jamás hubieran pensado en su día a día”.

Carolina Buitrago (Consagrada Color Misionero Buin) – Molina

“Las misiones fueron un momento de gracia muy grande tanto para las comunidades que visitamos como para las misioneras. Fue un encuentro de dos mundos y de dos realidades muy distintas que se encontraron entorno a la fe y a las actividades que se propusieron para la Semana Santa. Las misiones ayudaron a las niñas a salirse de ellas mismas, incluso para romper sus propios límites personales y de vencer muchos miedos. Me sorprendió ver la acción de Dios que pudo romper los límites en ellas para salir al encuentro de las personas. Y también observé que las comunidades se llenaron de mucha esperanza con las misiones porque fueron un momento de alegría, de encuentro, de formar comunidad, de sentirse valorados, y de sentir que Dios los está visitando, acompañando y acogiendo a través de la visita de los misioneros”.

Carla Araneda (Familia Misionera Colina) – Olmué

olmue fam misionera aquiles colina (1)“Fue la tercera vez que como familia del colegio Highlands vivimos unas misiones de Semana Santa. ¡Nuevamente ha sido una experiencia enriquecedora! De jóvenes mi marido y yo no tuvimos experiencia en misiones, si bien proveníamos de familias católicas, nuestra experiencia en Semana Santa era más bien contemplativa de ir a misa y de participar en todas las actividades. Nos ha hecho muy bien llevar a Jesús a otras familias y poder entregar parte de nuestro tiempo al servicio de otras personas, que uno se da cuenta que a veces están muy solas y que tienen tanto carencias económicas como espirituales. Ha sido una experiencia muy enriquecedora el poder haber desarrollado actividades pensando en la comunidad que rodea el lugar que visitamos. Este año como matrimonio nos hicimos cargo de las actividades de los niños y de un retiro en la parroquia de Olmué. Fue una experiencia extraordinaria, de mucha conexión espiritual con las personas que asistieron, sintiendo y agradeciendo la Pasión del Señor y con muchas ganas de aprender. El párroco estaba sumamente agradecido por la ayuda que como colegio y como comunidad le hemos podido llevar. El trabajo es duro, es arduo, sobre todo para las familias que participan en la organización, siempre estamos corriendo y llegamos agotados al Jueves Santo, pero de alguna manera Dios nos llena el alma de una fuerza y de un amor tan grande que nos dan ganas de hacer cada vez más cosas en Olmué. Nos hemos dado cuenta la cantidad de parroquias y comunidades que están solas porque no hay más sacerdotes. Hay una gran cantidad de gente que necesita una palabra de aliento o de un abrazo o de una ayuda, ¡siento que debemos hacer más, que las misiones deben crecer y que deben continuar! Y ha sido un tremendo crecimiento para nosotros como colegio, el estar junto con nuestra directora trabajando codo a codo, visitando a las personas, participando en las actividades y compartiendo con otras familias, nuevas y antiguas, porque ha hecho que realmente podamos formar una comunidad espiritual. De eso se trata estar en un colegio católico, no solo de que los niños vayan a estudiar contenido sino que también desarrollarnos como familia en el ámbito espiritual y eso es un valor que cuesta dimensionarlo. Yo estoy muy agradecida de poder participar y de poder hacer comunidad espiritual todos unidos alrededor de Dios tratando de hacer cosas buenas y sacando lo mejor de nosotros. Es un aporte para el colegio, para la comunidad y para cada uno de los que participan, sobre todo, para nuestros niños que llegan con el corazón lleno porque les permite conocer otras realidades, desarrollar la empatía, el amor por el otro y llevar esta iglesia viva a los que más lo necesitan”.

Pilar Alemparte (Juventud Misionera La Dehesa) – Marchigüe

“Se acercaba la Semana Santa, y pensaba que iba a hacer. Pensé todo lo que hizo Jesús por mí, todo lo que me dio, y no sabía de qué manera agradecerle. Después de un tiempo, me di cuenta que la mejor manera de agradecerle era compartir todo lo que tengo con los demás. Por eso, y por la extraordinaria experiencia de misiones del año pasado, me di cuenta que no puedo quedarme de brazos cruzados frente a tantas personas que necesitan ayuda, y que no podía dejar pasar esta oportunidad, por eso me motive a irme, a compartir todo lo que me dio Dios como un regalo. Para mí fue un tiempo de reflexión, de mucha oración, y más que nada un tiempo de agradecer todo lo que tengo. Personalmente, me di cuenta, que al hacer un apostolado, yo soy la que más recibo. Fue impresionante como me devolví con el corazón lleno, increíblemente agradecida. Me impresionó muchísimo como nos recibían las personas, en todas las casas con los brazos abiertos, nos daban comida, nos hacían pasar a las casas, nos pedían ayuda, nos contaban sus problemas, sus inquietudes. Ir a misiones es una experiencia inolvidable, donde cada día se aprende algo nuevo, una nueva enseñanza, una nueva experiencia, pero especialmente cada día, se ves más a Dios en el prójimo”.

Ignacia Sáez (Juventud Misionera Las Condes) – María Pinto

misiones“Por primera vez fui de responsable de un equipo de 3ero medio del Colegio Cumbres, San Isidro y La Cruz. Fui porque colaboré en la organización de estas misiones pero no me quería mantener al margen por lo que le pedí a Alicia Gutierrez si podía ser responsable de algún equipo para vivir bien mi Semana Santa. Para mi fue una tremenda experiencia. No sabía que podía ser tan diferente vivir las misiones como una misionera que como una responsable. Tengo demasiados buenos recuerdos de mis misiones en el colegio por lo que quería que “mis niñitas” vivieran una experiencia parecida a las mías o mejores. Fue muy bonito escuchar sus reflexiones en las noches y oír sus experiencias del visiteo. Todas las ceremonias del triduo sacro salieron preciosas en las distintas comunidades que nos tocaron y las niñitas vivieron por completo las misiones. Me encantó ver la entrega de las misioneras a la comunidad y su capacidad de reflexionar abriendo sus corazones haciendo elevar la conversación en las noches. También pude ver como se acercaban cada vez más a tanto a Cristo en la Eucaristía de la vigilia nocturna el jueves en la noche como a Cristo que se reflejaba en cada persona de la comunidad de Maria Pinto. Creo que fue una experiencia enriquecedora tanto para las misioneras como para las responsables”.

Valentina Torres (Juventud Misionera Las Condes) – María Pinto

“Este año las misiones fueron especiales porque últimamente no me estaba sintiendo muy cercana a Dios o a la religión. Sentía que me faltaba algo, volver a encontrarme. Pensé que no hay mejor manera de acercarme a Cristo que aprovechando la Semana Santa al máximo. Es una gran oportunidad que me da el colegio de poder ir a hablar con otras personas de Dios y de paso poder rencontrarme con mi fe. Por eso este año las misiones fueron tan significativas para mí porque me ayudaron a acordarme de lo mucho que me gusta misionar, que en realidad lo gozo, y a reencontrarme con Jesús a través de la conversación con las personas de las distintas localidades”.

Valentina Torres (Juventud Misionera Buin) – María Pinto

“Este es mi primer año en el colegio San Isidro, pero siempre me ha gustado el concepto de las misiones, por eso quise ir para poder conocer a las personas espiritualmente e incluirme en sus proyectos para llevar a Cristo a los demás. Fue increíble haber encontrado un grupo que hizo que mi experiencia fuera completa con sus conversaciones profundas, cercanas y cariñosas. Las personas a las que fuimos a ver no hicieron más que reforzar la pasión y el cariño que le tomé a estas misiones. Gente con testimonios admirables, muy preocupada y buena, que a pesar de las dificultades, vive feliz. ¡Son realmente un ejemplo de vida! Siempre dicen que uno va a las misiones a entregarse, pero llega habiendo recibido mucho más, y así lo siento exactamente. Mi experiencia con las personas de la zona de María Pinto y con mis compañeras de grupo me marcaron con sus testimonios, confianza y alegría”.

Fernanda Díaz (Juventud Misionera Rancagua) – María Pinto

“Fui a misiones porque creo que es la mejor forma de vivir una Semana Santa. He ido todos los años y me he dado cuenta de que cada misión tiene algo distinto que la hace especial, ya sea el grupo de misioneras, el lugar o la forma de vivirlas. Estas misiones significaron días de muchísima reflexión que me ayudaron a reafirmar mi amistad con Jesús. Fue una semana en la que pude sanar esas “heridas” que uno a veces puede traer en la vida y siento que me volví a mi casa completamente renovada y reafirmada. Me quedo con todo el cariño de la gente de María Pinto. Me quedo con todas las conversaciones que pude tener, tanto en las casas del pueblo como dentro de nuestra comunidad de misioneras. Recibí mucho más de lo que esperaba entregar y  me quedo con todas las ganas de seguir haciendo más apostolados y empezar otros nuevos en mi colegio”.