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FRANCISCO EN CHILE | El Papa de los niños descalzos

FRANCISCO EN CHILE | El Papa de los niños descalzos

Jorge Mario Bergoglio decide ser sacerdote de la Iglesia Católica. Su padre estaba feliz pero su madre no tanto. Igualmente ingresa como novicio a la Compañía de Jesús. Su etapa de formación lo trae a Chile donde vive una exigente rutina en el centro de la orden religiosa en la comuna de Padre Hurtado. Sin embargo, su amor hacia los más necesitados crece y se profundiza tras su aventura chilena. Serán sus alumnos descalzos, hambrientos y desabrigados quienes dejarán una marca imborrable en el corazón y en la forma de ver el mundo del futuro Sumo Pontífice.

La adolescencia de Jorge Mario Bergoglio comienza con la decisión más importante de su vida. El 21 de septiembre de 1955 responde al llamado de Dios para transformarse en sacerdote católico. Ese día celebraría el Día de la Primavera acompañado de sus amigos del apostolado Acción Católica con un picnic en el parque. Nunca llega al encuentro porque acude a la parroquia de San José de Flores a rezar, a confesarse y a hablar con el párroco. Fue una confesión que cambió el rumbo de la historia. En ese preciso momento descubre su vocación, no sin antes madurar la decisión durante más de tres años porque su padre estaba feliz, pero su madre no tanto. El 11 de marzo de 1958, el futuro Sumo Pontífice ingresa como novicio a la Compañía de Jesús, en la Provincia de Córdoba porque reconoce en la orden religiosa “una fuerza de avanzada de la Iglesia Católica desarrollada con obediencia, disciplina y sobre todo en comunidad”. Es en esa ciudad argentina en donde un 12 de marzo de 1960 realiza sus votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia antes de viajar a Chile para cursar sus estudios de Humanidades.

Jorge Mario Bergoglio estudia Ciencias Clásicas y profundiza sus conocimientos de Historia, Literatura, Latín y Griego en la actual Casa de Ejercicios San Ignacio de Loyola en la comuna de Padre Hurtado. Sus días como juniorado en el centro de formación jesuita incluyen una exigente rutina que comienza en la madrugada con misa en latín, intensas horas de estudio, almuerzos en completo silencio y duchas con agua fría. Ese rigor que marca la vida comunitaria sólo se rompe en los recreos, en las horas de deporte y en los paseos fuera del seminario. Sus ex – compañeros describen al Papa Francisco como un hombre “decidido, vivaz e introvertido” y como un joven “cariñoso, entusiasta y colaborador”. Sus profesores cuentan que era un alumno «de bajo perfil, siempre sonriente y dispuesto a ayudar, que destacaba en clases porque era inteligente, más bien brillante, pero a la vez muy agradable y sencillo” y una persona “entregada a la oración, muy estudiosa y que participaba en todas las actividades de una forma jovial, serena y tranquila».

Fue en nuestro país en donde crece y profundiza su amor por los más desposeídos al entrar en contacto directo con la necesidad de unos niños de tercero y cuarto básico a los cuales imparte clases de religión. En una carta a su hermana, Maria Elena Bergoglio, del 5 de mayo de 1960, el Papa Francisco comenta que “los chicos y chicas son muy pobres, algunos hasta vienen descalzos al colegio. Muchas veces no tienen nada que comer, y en invierno sienten el frío en toda su crudeza. Muchos no tienen más que un pedazo de pan para comer, y cuando llueve y hace frio, muchos están viviendo en cuevas de lata, y a veces no tienen con qué cubrirse”. A sus veintitrés años la pobreza ya era un tema fundamental en su vida. La periodista argentina del diario La Nación y autora del libro Francisco: El Papa de la Gente, Evangelina Himitian, expone en su obra que esa relación cercana con los niños pobres de Chile hizo que fuese más humano, más espiritual y más empático con el dolor ajeno. Los años en nuestro país significaron un inmenso crecimiento en la personalidad, en la Fe, en el conocimiento académico y en la labor apostólica del Sumo Pontífice. Su tierra natal espera tras su aventura chilena.

En la capital argentina profundiza sus estudios humanísticos al licenciarse como filósofo en el colegio Máximo de San José ubicado en el barrio de San Miguel. Una vez titulado tiene dos experiencias académicas como profesor de literatura y psicología en el colegio de la Inmaculada Concepción en Santa Fe y en el colegio del Salvador en Buenos Aires. Su etapa como docente en los colegios jesuitas concluye en 1967 cuando ingresa a estudiar Teología en el mismo instituto en donde completó su formación filosófica. Es durante este período que un 13 de diciembre de 1969 el obispo emérito de Córdoba, monseñor Ramón José Castellano, lo ordena como sacerdote de la Iglesia Católica. Entre 1970 y 1971, el Papa Francisco desarrolla su tercera probación, último paso de formación en la Compañía de Jesús, en la ciudad española de Alcalá de Henares, ubicada en la Comunidad Autónoma de Madrid. Al concluir esta profundización y recapitulación espiritual, el Sumo Pontífice realiza su cuarto voto de obediencia al Papa. Desde 1972 hasta 1974 continúa su misión en la orden religiosa como profesor de los novicios de la residencia Villa San Ignacio en la localidad de Villa de Mayo en Buenos Aires.

El primer cargo de gobierno de Jorge Mario Bergoglio fue como provincial de los jesuitas argentinos en 1973. Los autores Luis Fernando Valdés y Antonio Briceño Templos en su libro Francisco, el Papa Latinoamericano su vida y mensaje, detallan que durante su mandato muestra valentía, solidaridad cristiana y un gran sentido de la caridad y de la justicia, aún arriesgando su persona, para salvar de una injusta prisión a varios condenados durante el gobierno militar de su país. Tras ser removido del cargo en 1979, es designado como rector del colegio Máximo de San José y de las facultades de Filosofía y Teología de esa casa de estudios. Antes de su nombramiento como obispo auxiliar de Buenos Aires en 1992, el futuro Sumo Pontífice desarrolla su actividad pastoral como confesor y director espiritual de la comunidad jesuita en Córdoba. En el siguiente número de este especial de la visita papal a Chile conoceremos su labor como cardenal y obispo de la capital argentina  antes de su elección como Papa de la Iglesia Católica en el año 2013.