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MISIONES | Un verano al encuentro de Cristo en el rostro de los más necesitados

Cinco grupos de jóvenes del Regnum Christi dedicaron parte de sus vacaciones de verano a ayudar a personas de Chile, la Riviera Maya, Costa Rica y Tierra Santa. Varios de los misioneros nos entregan sus testimonios de las semanas que vivieron con mucha alegría, con una intensa colaboración grupal y con momentos llenos de satisfacciones a nivel personal y espiritual. Fueron viajes en donde se encontraron con Cristo en el rostro de los más necesitados, a las cuales ayudaron sin esperar nada a cambio.

BELGERI ROJAS (EX ALUMNO CUMBRES) – TIERRA SANTA

“Lo que me llamó a participar en este viaje fue la posibilidad de tener unas vacaciones diferentes que mezclaran cultura y religión. La experiencia fue la mejor de mi vida porque conocí y aprendí una gran cantidad de cosas. Me impresionó la calidad humana y la capacidad de reflexión del grupo y la oportunidad de leer el evangelio en los lugares en donde había sucedido. Fue un viaje que me ayudó a apegarme mucho más a la religión, a la fe y a Dios. Entendí el sentido de los ritos y las lecturas que son un complemento de la buena vida cristiana. ¡Una fe sin obra es una fe muerta y viceversa! Fue una etapa muy bonita de reflexión e introspección en que uno puede pensar varias cosas de la vida. Se dan espacios de silencio que son acompañados de buenos textos que te van orientando y así uno logra tener respuestas mucho más claraTierra Santa - copia”.

PEDRO MIQUEL (EX ALUMNO CUMBRES) – TIERRA SANTA

«La verdad, no tenía intención de ir cuando me invitaron. Después, cuando conté que me había llegado esta invitación, me sorprendió que mucha gente me comentara «la suerte que tenía» yo, y escuchar a muchos decir que a ellos les encantaría ir. Al final, entre la motivación de mis mas cercanos, tomé la decisión de ir, con la idea de revivir mi fe, de poder entender a esta gente que tanto me comentaba. La experiencia allá fue increíble. No encuentro tan fácil describir mi experiencia, pero ya con estar en lugares icónicos para cualquier cristiano, conocer las diferentes culturas y estar en las distintas realidades que se viven es muy llamativo. Además de lo palpable, conocí gente tremenda, y creo que fueron ellos los que más me llamaron la atención. Hubieron muchos lugares, si es que no todos, que tenían algo especial, se sentía y se vivía algo distinto, pero fue la gente que conocí en cada lugar, y los que viajaban con migo, lo que más me marcó. Ellos eran los que me hicieron sorprenderme más y me dieron la oportunidad de darme cuenta y entender muchas cosas. Lo que más me dejó la experiencia, personalmente, creo que fue entender que hay muchas cosas por hacer, por mejorar, que se puede compartir muchísimo más de lo que hoy se hace, en cosas básicas. Una simple conversación, darse el tiempo de conocer lo que los demás están viviendo. Yo allá conocí cómo fue la vida de Jesús, donde vivió, donde estuvo y donde murió, y conociendo un poco más sobre Él, siento que todo me hace mucho más sentido y dan ganas de seguir entendiendo todo lo que tiene para darme, y creo que esto es algo que se puede aplicar con todas las personas, y con uno mismo. Hay que darse el tiempo para las cosas verdaderamente importantes, y no quedarnos con lo que vemos a simple vista en las personas. Espiritualmente, creo que me di cuenta de una fe que pensé que no tenía, y tengo las ganas de vivirla bien. Sinceramente, ahora entiendo mucho mejor a todas las personas que tienen a Dios en sus vidas, algo que antes me resultaba muy difícil de entender, y la diferencia se nota. Creo que las personas más felices con las que he estado en mi vida, son las que más cerca de Él están, por algo será».

IGNACIA SÁEZ (EX ALUMNA CUMBRES) – RIVERA MAYA

«Estando en el colegio siempre participé de las misiones y apostolados de Regnum Christi pero entrando a la universidad lo tuve que ir dejando poco a poco por problemas de tiempo. Mi orientadora espiritual, Alicia Gutiérrez, sabía de este problema que tenía y a este viaje, así que apenas me invitó empecé a moverme para poder ir. Lo que más buscaba en estas misiones era re-encantarme con esta vida apostólica tan inherente de un miembro del Regnum Christi y era algo que necesitaba en esta etapa de mi vida. Esta experiencia, sin duda, hizo un antes y un después en mi vida. Creo que es imposible vivir algo así y salir de la misma manera como uno llegó. Lo Riviera Maya - copiaque más me llamó la atención era la ignorancia de la gente de la aldea de Nuevo Durango. Me tocó enseñarle el Padre Nuestro a niños que ya habían hecho su Primera Comunión y explicarles por completo el sentido de la Confesión a señoras que hace años que no habían ido a misa. La gente, lo que más pedía era ser oída y acompañada con cariño. Cuando salíamos en la mañanas a hacer puerta por puerta no había familia que no te abriera la puerta, te invitara a comer tortillas y te contara de su vida. ¡Es sorprendente la hospitalidad de los mexicanos! Si te reciben así, es imposible no encariñarse con esas familias. Y en la Ciudad de la Alegría, lo que más me marcó era la falta de contacto físico de los enfermos. Yo no había dimensionado lo importante que es en la vida conversar mirándose a los ojos, o lo que es tomarle la mano a alguien demostrándole que le estás poniendo atención. No se me van a olvidar las sonrisas que recibí de abuelitos cuando uno le daba un beso en la frente y lo bien que lo pasaban contándote una y otra vez sobre sus familias y de sus hijos. Día a día pude hacer encuentro con Cristo a través del prójimo. Aprendí que ofreciendo tu día a Dios en las mañana, Él va a actuar a través de ti durante todo el día. Y que, con Cristo, uno puede hacer cosas que jamás se creyó capaz. Personalmente creo que crecí mucho personalmente y espiritualmente. Esta experiencia superó todas mis expectativas y nadie me va a quitar las conexiones que hice ni todo lo que aprendí y viví».

BLANCA MARITANO (EX ALUMNA EVEREST) – COSTA RICA

“Lo que más me llamó a este viaje era querer hacer algo distinto con mi verano. Sabía que, entrando a la universidad, no iban a existir las mismas facilidades del colegio, cómo tener la capilla ahí, tener alguien que te fuera a recordar confesarte, las consagradas ofreciéndote dirección espiritual, etc. Por lo que finalmente fue una forma para mí de llegar al ambiente y rutina de universidad con una relación firme con Dios. La experiencia allá fue inmensamente llenadora. Cada día vivíamos cosas nuevas o conocíamos nuevas historias de las 82 niñitas que estaban en el hogar. Me he dado cuenta de lo afortunados que somos… ¡Se nos ha dado todo! Una red de apoyo que no nos deja solos, educación y por lejos lo más importante, cariño. Me llamó muchísimo la atención de allá cómo quedó en evidencia que nosotros, las personas, estamos a necesidad de ser queridos. No importa lo que nos haya pasado, o lo profundas que sean nuestras heridas, siempre le vamos a dar una nueva oportunidad al querer y ser queridos. El amor y cariño se abren paso, porque es ahí cuando somos realmente felices. En lo personal, Costa Rica me hizo darme cuenta de la suerte que tengo de haber conocido a Dios. Desde chicas nos enseñan de Él y nos repiten hasta el cansancio que pase lo que pase, hay alguien que no deja de querernos y acompañarnos. Y como si no fuese suficiente, se nos da una familia y amigos que nos quieren. Pero si es que estos se van o nos hacen mal, sólo queda Dios, y la única forma de apoyarnos de Él es haberlo conocido y experimentado su cariño incondicional, y tenemos la suerte de que nos dieron millones de herramientas y formas de acercarnos a Él”.

MARÍA ELISA POOLEY (EX ALUMNA EVEREST) – COSTA RICA

“Lo que me llamó a participar en este viaje fue el hecho de poder hacer un apostolado de este tipo, de quedarse en un lugar, y no ir por un día o una semana solamente. Cuando me ofrecieron la oportunidad de ir no dudé en tomarla. Además me gustan mucho los niños por la carrera que estudio (Pedagogía Básica) y esta visita a Costa Rica me permitía ayudar, jugar, educar y formar a los niños del hogar. La experiencia fue increíble porque nos recibieron muy felices y su participación fue muy entusiasta en todas las actividades que hicimos. Se notaba que todos estaban felices de que estuviéramos en el hogar. Eso se valora demasiado: el recibimiento y la buena disposición. Me llamó la atención la situación de los niños, que es muy triste, porque son 83 niños que han tenido una vida muy dura en sus núcleos familiares. Lo que más me dejó esta experiencia fue el poder agradecer todo lo que tengo en Chile desde mi familia, el hecho de que tener a mi familia es una Costa Rica - copiabendición, hasta las oportunidades de ir al colegio o de participar en las actividades del Regnum Christi como la hora eucarística o la dirección espiritual. Y, por último, el encuentro con Cristo se hizo muy presente porque los niños me transmitían a Jesús. No veía a un Jesús abstracto sino que presente en sus rostros con el cariño que le entregábamos”.

AMALIA MC DONALD (ALUMNA EVEREST) – COSTA RICA

«Siempre me ha interesado conocer distintas culturas y las diferentes realidades sociales que hay en ella. Asique por más de que valla a muchos apostolados parecidos en Chile, ninguno se compara con uno en donde te saca de tu estándares de comodidad y te deja totalmente a prueba de tus capacidades, sin distracciones de familia, amigos, estudios sino que siendo una entrega 100% a las personas que más te necesitan. Quería ir a entregarles alegría y compañía a quienes estaban solas y abandonadas. La experiencia que yo tuve allá fue algo que para mi no tiene precio. En un principio pensé que uno iba cargada de pilas para enseñarle cosas nuevas a los niños, cuando en realidad a la semana ya estábamos agotadas y a total disposición de lo que las monjitas nos pidieran. Así se dieron el resto de lo días siendo ellas las que mas nos enseñaron a nosotras. Lo que más me llamó la atención yo diría que fue la manera en que aceptan sus vidas sin quejarse ni dejase debilitar por ella, escuchamos historias de todo tipo y aún así vivían alegres. La cantidad de cosas que me llevo creo que no pueden reducirse a una porque cada persona con la que estuve me planteo una perspectiva de vida diferente, y no es menor que eran 82 niños con los que vivíamos. Pero lo que sí me marco mucho fue como el salir más allá de tus conocimientos y tus reglas te llevan a apoyarte sola y únicamente en Dios, en los minutos más difíciles y duros nunca faltaba esa ayuda que claramente era una gracia especial. La capacidad de reflexión, la profundidad espiritual y la paciencia son tres cosas que destaco que me llevaron a conocer a un Dios mucho más cercano, presente y capaz de hacernos perseverar».

ALEJANDRINA MALDONADO (EX ALUMNA EVEREST) – MISIONES MIXTAS

“Lo que me llamo a participar en las misiones fueron las ganas de tener unos días de reflexión y oración. Aunque rezo todos los días, los tiempos que le dedico son generalmente cortos, y aunque voy a misa y a hora eucarística nunca estoy totalmente concentrada, porque siempre hay algo que tengo que hacer o algo que me preocupa. Es por esto que decidí que antes de irme de vacaciones tenía que encontrar una instancia para realmente enfocarme en la oración. Y además el hecho de poder hacer una mezcla entre servir al resto y tener mi minuto de reflexión me motivó mucho a participar y a tener toda mi buena disposición para esas misiones. Mi experiencia allá fue muy esperanzadora. Fui testigo de la resiliencia tanto en la gente del pueblo como en los mismos misioneros, que a través de su testimonio me demostraron la necesidad de tener a Dios cerca para poder superar las adversidades. Y más que nada la necesidad de estar en comunicación con Dios. Pude, gracias a toda esta gente, darme cuenta que la fe nos da la explicación que nadie ni nada más puede darnos, y que a pesar de lo difíciles las situaciones que nos toquen en la vida no nos hundiremos si ponemos nuestro sufrimiento en las manos de Dios. Lo que me dejo está experiencia fue el testimonio tanto hablado como en los actos. Especialmente con la gente del pueblo pude presenciar con mis propios ojos las exigencias y dificultades que vivían en su día a día, ya sea con problemas de salud, económicos, familiares, etc. manteniendo al mismo tiempo un carácter firme y positivo, viendo cada situación como una oportunidad nueva para salir adelante”.

MARTÍN MELI (EX ALUMNO EVEREST) – MISIONES MIXTAS

“Lo que me llamó a participar en estas misiones fue que durante todo el colegio nunca fui muy activo con el tema de apostolado. Fue un tema en el cual me empapé más en la universidad. Entonces para mí fue algo nuevo que cuando lo empecé a vivir me comenzó a encantar la experiencia y me enamoré de las misiones, de lo que se hace allí y del poder interactuar con muchas personas. La experiencia de las misiones mixtas fue muy buena, tanto por la localidad como por las personas con que compartimos en las misiones. Lo que más me llamó la atención fue la unidad y ver como las generaciones de alumnos se unen con estas actividades. Fueron cerca de 60 misioneros, los cuáles muchos no se conocían, y terminaron transformándose en un grupo muy unido. Lo que más me llevo en el ámbito espiritual son las reflexiones porque cada una era parte de un camino espiritual y reflexivo con el cual uno va creciendo como persona”.

ROSARIO GIL (EX ALUMNA EVEREST) – MISIONES MIXTAS

“Participé en las misiones porque me gusta poder ayudar directamente a los demás y me gusta el hecho de que estos proyectos sociales nos ayudan a aterrizar y darnos cuenta de que existe mucha gente afuera que está esperando nuestro encuentro. La experiencia fue muy enriquecedora en todos los sentidos por la libertad con la que te dejaban trabajar que estimulaba a muchos a acercarse a las personas. Me llamó mucho la atención la misma gente de allá. Nos recibieron increíble y se notaba que la gente tenía demasiado cariño que entregar. Entregarse a los demás cuando te reciben así es una experiencia muy enriquecedora. Creo que lo más importante de las misiones es ver cómo queda la gente con la que forjamos una relación. El sentimiento que te queda después de entregarte a ellos es enorme y enriquecedor. Ver cómo las personas se abren contigo es de las mejores experiencias. Hay tantas personas que a veces solo necesitan un poco de compañía y personas que las escuchen, entonces el poder ser parte de eso y poder entregarte realmente a ellos es increíble. Es lo que más me marca en estas experiencias, junto con que la gente nos recibió con mucho cariño y sonrisas”.