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Home Paulina Rojas CRC: “Solo puedo agradecer a Dios por seguir aquí y ser feliz”

Paulina Rojas CRC: “Solo puedo agradecer a Dios por seguir aquí y ser feliz”

Es chilena, pero estuvo 27 años fuera viviendo su vocación como consagrada del Regnum Christi. Volvió hace dos, poco antes de la pandemia, para trabajar en la sección señoras en Las Condes. “Ha sido maravilloso volver a mi país y vivir lo que había escuchado de mis compañeros legionarios y consagradas que habían estado en Chile”.

Paulina conoció al Regnum Christi en su colegio, ya que “providencialmente”, como ella misma dice, ingresó como movimiento. “Todo lo que el colegio y mi familia me enseñaba enlazó muy bien con lo que fui aprendiendo en el Reino”, comenta. Su discernimiento no le fue fácil, pues lo hizo una vez que terminó su carrera de educación pre escolar y que tanto le encantaba.

Paulina a la izquierda junto a señoras de la sección.

¿Qué te atrajo del Regnum Christi?
Una vivencia de mi fe católica muy realista, aterrizada y alegre. Con mucha naturalidad, donde Jesús va contigo a todas partes. También el poder hablar de la fe y llevar lo que uno vivía en Misa, más allá del domingo, en mi vida diaria y con mis amigas de la edad.

¿Cómo fue tu discernimiento vocacional?
Realmente no es una decisión propia. Es algo súper evidente que uno puede decidir, qué carrera estudiar, cómo vestirte, y también consagrarte o no porque Dios te deja libre, pero Dios me fue llamando y me fui dando cuenta con el tiempo. Yo no quería porque tenía una vida “muy normal” de amigas, amigos, pololo y de estudiar mi carrera de educación preescolar que me encantaba, pero es una llamada interior que se siente casi imposible decirle que no porque te llena de alegría, de paz, desde el inicio.

¿Cómo se tomó tu familia esta decisión?
Le costó muchísimo al principio porque además soy la única mujer, pues son tres hombres y yo. Sin embargo, con el tiempo se dieron cuenta que yo estaba feliz, que irradiaba estar en paz y plenitud, y lo aceptaron y tomaron bien. Mis hermanos, que no son muy practicantes, me piden que les inculque valores a sus hijos, bendiga la mesa cuando estoy en sus casas, o rece con mis sobrinos.

¿Qué ha significado en Regnum Christi en tu vida?
Después de todos los momentos difíciles que hemos pasado como familia del Regnum Christi, yo sólo puedo agradecer a Dios por seguir aquí, y no sólo seguir, sino que soy feliz.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en una sección de señoras?
Ha sido un regalo para mi vida consagrada porque también lo soy en cuanto a edad y etapa de mi vida. Ha sido muy rico porque la mujer casada, ya con ciertos años de matrimonio y recorrido de la vida, llega a hablar de corazón a corazón e ir a fondo. Sin ser yo, mejor que ellas para nada, es muy impactante sentirte instrumento.

¿Cuáles crees, a tu juicio, que son los principales desafíos que tienen las mujeres hoy?
Como línea transversal, es un mundo sumamente centrado en el aquí y ahora, lo que hace que las personas cedan en muchas cosas. El mayor desafío es querer resolver un problema ya, pues eso me hace olvidar que hay muchos momentos que se tienen que vivir, más o menos difíciles, con o sin renuncias, por un bien mayor.

¿Cómo se llega a las personas con el mensaje de Cristo?
Para evangelizar hoy hay que ser muy realistas y presentar un Evangelio que no cambia y un Cristo que murió y resucitó por cada uno de nosotros hace más de dos mil año, pero aterrizándolo mucho a la realidad actual.

También hay que enseñar que, frente a las limitaciones, muertes o sufrimientos, podemos ir a Dios y poner en Él nuestra vida y en sus manos las cosas que nos aquejan.

¿Cómo ha sido vivir tu vocación en Chile?
Ha sido maravilloso volver a mi país y vivir lo que había escuchado de mis compañeros legionarios y consagradas que habían estado en Chile. Me tocó escuchar cómo había sido acogida la espiritualidad del Regnum Christi acá y quería vivirlo como chilena y consagrada. A nivel personal ha sido un regalo pode estar más cercana a mi familia, que también han tenido que hacer la renuncia a tenerme lejos. Ver crecer a mis sobrinos y acercarlos un poquito más al Evangelio ha sido un privilegio, así como también poder compartir con amigas y familiares no tan cercanos. Lo vivo como un regalo del cielo que estoy aprovechando porque en algún momento tendré que irme porque soy parte de la familia del Regnum Christi, en la que acepté que un día es estar aquí y otro allá.