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Home TESTIMONIO | Elena Olazábal, Consagrada RC: “Que se «cristifique» nuestra vida. ”

TESTIMONIO | Elena Olazábal, Consagrada RC: “Que se «cristifique» nuestra vida. ”

TESTIMONIO | Elena Olazábal, Consagrada RC: “Que se «cristifique» nuestra vida. ”

Su trabajo con los jóvenes del movimiento en la sección de La Dehesa la apasiona porque quiere acompañarlos en una etapa de la vida en que van tomando decisiones fundamentales. Elecciones que van afectando no solo su vida personal o profesional sino que también su vida espiritual. En esta entrevista, Elena Olazábal, consagrada española, aborda entre otras cosas, sus impresiones del rol que debieran jugar los jóvenes en la transformación de la Iglesia, como ha visto su respuesta ante la crisis en nuestro país y lo que espera del nuevo proceso de renovación que está realizando el RC.

Aunque este año cumple 20 años desde su consagración, nunca pensó en la vida consagrada como una opción, hasta que sintió el llamado fuerte, claro y potente de Dios. “En mis planes estaba casarme y tener hijos. La vida consagrada no la veía como un camino para mí. Fue Cristo quien tomó la iniciativa y me desconcertó con sus planes. Pero me fié de Él, le dije que sí y me la jugué. Él no me falló y he sido muy feliz”. Ella colaboró en su España natal, México y Buenos Aires antes de asumir una labor que es fundamental para la renovación del Regnum Christi y de la Iglesia Católica: trabajar con los jóvenes en Chile, en un escenario actual de cambios y transformaciones profundas tanto a nivel eclesiástico como en el rol de los laicos en el presente y futuro de la institución.

¿Cómo ha sido tu trabajo con los jóvenes del RC en Chile? 

Me apasiona el trabajo con jóvenes. Están en una etapa de su vida donde las decisiones que van tomando son fundamentales y poder acompañarlos en buenas elecciones me motiva mucho. Además los jóvenes son apasionados, entusiastas, tienen deseos de cambio, de coherencia, de plenitud”.

¿Cómo ves la respuesta de los jóvenes ante la crisis que vive la Iglesia en Chile?

Los jóvenes no se asustan con el mal, con la crisis, con el pecado. Son mucho más fuertes y más lúcidos de lo que pensamos. Saben distinguir lo que es del hombre y lo que es de Dios. Creo que van a saber responder con altura en la medida en que se hagan fuertes en Cristo. Dios quiera que del Reino, salgan jóvenes enamorados, valientes y contagiosos para una sociedad necesitada de sentido y verdad”.

¿Qué rol debieran jugar los jóvenes en la transformación de la Iglesia?

Creo que los jóvenes, por su misma esencia, son idealistas, inconformistas,  cuestionadores y valientes.  Ellos nos desinstalan de nuestra comodidad, o de nuestras prácticas vacías de sentido y contenido. Buscan verdad, buscan coherencia, buscan profundidad.  Esto siempre es renovador para la Iglesia. Y esta es su misión. Pero al mismo tiempo, necesitan acompañamiento, formación y guía”.

¿Cuáles es tu mensaje para este momento que vive la Iglesia en Chile?

Un mensaje de esperanza. No es fácil ver a nuestra Iglesia local golpeada, humillada y dolida. Pero estoy convencida que todo este dolor nos hace mirarnos a nosotros mismos, y como el leproso, pedirle a gritos a Jesús, “cura mi lepra”. Y en ese encuentro con el Señor, es donde todo se renueva porque Él hace nuevas todas las cosas. Si nos giramos hacia Cristo y lo ponemos de nuevo al centro, esta experiencia dolorosa, se puede convertir en una nueva primavera para nuestra Iglesia de Chile. Dios quiera que en lugar de quedar lamentándonos en nuestro dolor, seamos capaces de extender con humildad nuestra mano a Cristo, para que nos sane, y nos devuelva la alegría de la vida cristiana”.

Una vocación para conocer el corazón humano y conmoverse con la bondad y la capacidad de amar de las personas

¿Qué es el RC para ti?

Un regalo que Dios quiso hacerme, para que lo encontrara a Él, para que me encontrara a mí misma y el sentido de mi vida y mi misión. Lo veo también como un estilo de vida, de seguir a Jesucristo, que me llama a vivir cerca de Él y que me comparte su misión”.

¿Cómo conociste al RC?

Un sacerdote legionario invito a mi hermana mayor y a sus amigos a fundar un apostolado en Madrid. Desde que mi hermana empezó a estar en el Reino vi un cambio muy positivo en su vida, y me atrajo. Años después, junto a mis amigas, nos fuimos acercando al Movimiento, a sus apostolados y sus actividades. En la etapa universitaria participé más activamente”.

¿Hay alguna anécdota que presagiara tu vocación de consagrada?

No, más bien lo contrario. Toda mi etapa escolar y universitaria estuve enfocada en carretear, divertirme y pasarlo bien. Me gustaban poco los estudios y mucho las discotecas. Creo que nadie se hubiera imaginado que yo iba a ser consagrada. En realidad, en mi vida, antes de conocer el Reino, vivía una vida cristiana muy gris, más de tradición y cumplimiento. Pero en el Regnum Christi me ayudaron a descubrir a un Dios muy cercano, amigo, compañero, con el que podía conversar y compartir mi vida. Y también me ayudaron a descubrir que la vida tiene un sentido y que había que compartir los propios talentos. Este descubrimiento me cambió la perspectiva de la religión y también de la propia vida, que no era simplemente para divertirse”.

¿Cuáles son tus recuerdos más lindos?

Son muchos. Seguir a Jesucristo ha sido una aventura. No te permite estancarte. Él es siempre nuevo, siempre creativo. Y he ido tratando de seguirlo, de entenderlo y de colaborar con El en sus planes. Creo que lo más lindo que me ha regalado Jesús en esta vocación es conocer el corazón humano y conmoverme con la bondad y la capacidad de amar de las personas”.

¿Qué esperas del nuevo proceso de renovación que está realizando el RC?

Que este tiempo de reflexión, de renovación nos devuelva la centralidad de Cristo en nuestras vidas. Ojala de acá salgamos con más deseos de ser como El, pensar como El, actuar como El. Que se “cristifique nuestra vida”. Un Regnum Christi con Cristo al centro, es una bomba. Hemos tenido un tiempo necesario de autoreflexión, de mirarnos a nosotros mismos para entendernos mejor. Pero ahora nos toca salir de nosotros mismos, de la autoreferencialidad, para dar a la Iglesia y a la sociedad este precioso carisma que el Espíritu Santo ha regalado a su Iglesia”.